Dirección Musical de la Banda "Grande" de Las Cigarreras
Historia de la Dirección Musical
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ún sin tener el nombre de Dirección Musical, desde los inicios de la banda, es obvio que la labor de dirigirla musicalmente ha ido recayendo sobre distintas personas, las cuales han modelado la formas de interpretar, logrando con el paso del tiempo que a día de hoy cuente con un estilo bastante definido y peculiar, conocido por el "Estilo Cigarreras".
En los inicios interpretaba indistintamente marchas del estilo de la Guardia Civil y de la Policía Armada, siendo con las de este último con las que consigue mayor esplendor, llevándola a gozar en poco tiempo de gran popularidad, en parte por la falta de bandas en Sevilla que interpretasen marchas de cornetas y tambores (en esos años la nómina se reducía a la del Maestro Patón y a la de la Centuria Macarena) y por otra parte a la inestimable colaboración de su primer “Maestro”, aunque a el lo precedió una persona a la cual debemos mencionar, que si bien mantuvo una corta colaboración con la banda sirvió para que esta diera sus primeros pasos, nos referimos a José Colombo, corneta de la banda de La Cruz Roja.

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n esta época (1979-80) se vincula a la banda una de las personas que mas honda simiente ha dejado, no solo por su buen hacer como “Maestro” si no también por su manera de entender y alentar a las nuevas generaciones sobre la evolución que debía tener la música para cornetas y tambores en general y en Las Cigarreras en particular.
Nos referimos sin duda a D. Manuel Pardo, corneta solista de la por entonces recientemente extinguida banda de la Policía Armada de Sevilla.
Bajo su tutela la banda deja el estilo de la Guardia Civil y se centra definitivamente en las composiciones, del llamado en Sevilla estilo de la Policía Armada, que no era otro que el creado por el genial músico Linarense, muy vinculado a la Semana Santa malagueña, D. Alberto Escámez. Estilo que en su día importó la banda de la Policía Armada de Sevilla y del cual era un gran conocedor Manuel Pardo.
Cuando se produce este cambio se abre un debate sobre la conveniencia de mantener en las interpretaciones de las marchas los instrumentos adoptados para realizar los bajos, llegando al acuerdo de mantener las trompetas, lo que seria a la postre uno de los primeros sellos de identidad del estilo de la banda.
Bajo las directrices de D. Manuel Pardo en un corto periodo de tiempo la banda va montando de oído todo el repertorio clásico de las bandas de cornetas, lo que hace que muy pronto las inquietudes de sus componentes hagan que se empiecen a rescatar marchas que no se interpretaban en esos momentos, una vez terminado con ese repertorio D. Manuel Pardo se hace con una serie de partituras del archivo de la banda de la Policía Armada, las cuales nunca habían sido interpretadas en Sevilla, pero las deficiencias en conocimientos de solfeo en la banda hacen que para el montaje de estas marchas tengan que recurrir al favor de algunos músicos que voluntariamente se las enseñaban.

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ención especial merece en este apartado D. Bartolomé G. Meliá (Por entonces subdirector de la banda de la Cruz Roja y hasta la Semana Santa de 2011 director de la Banda de Música Maria Santísima de la Victoria) que además de dejarles, entre otros, el magistral montaje de una marcha emblemática en el repertorio de la banda, como es Soledad de San Pablo, incitó a algunos componentes de la banda a que en la medida de sus posibilidades comenzaran a tomar clases de solfeo. Paralelamente a estos hechos Bienvenido Puelles, persona vinculada a la banda por ser hermano de varios componentes, empieza a realizar marchas para que sean interpretadas por Las Cigarreras, lo que sería a la larga otro apoyo para el despegue definitivo del estilo de música que hoy conocemos, siendo el exponente mas claro de estos cambios su marcha ¡Y Tú, Estrella!, que marcaría un antes y un después en la forma de utilizar los elementos básicos con los que cuenta una composición de este tipo, utilizando el contracanto entre las distintas voces y dándole una especial relevancia a la percusión, a el se deben marchas tan arraigadas a la historia de la banda como Virgen de la Victoria, Réquiem, Macarena, El Prendimiento… y un largo repertorio por todos conocido.
Durante estos años de frenética búsqueda de señas de identidad musical cabe destacar la colaboración que han mantenido durante años otros compositores que con sus creaciones han ayudado a la evolución de este estilo, nos referimos entre otros a Francisco Japón, autor de Ego Sum y Oración de Gloria entre otras y a Luis Alfonso Miraut, compositor gaditano de obras tan reconocidas como Cristo del Perdón, Cristo de las Siete Palabras, Misericordia Isleña…etc. Composiciones estas que han contribuido en gran manera a la utilización de nuevos elementos musicales que hoy día son cotidianos en el estilo de la banda.
Simultáneamente a estos hechos se produce un punto de inflexión muy importante en la forma de trabajar musicalmente en la banda, ya que algunos de sus componentes alentados por D. Manuel Pardo y siguiendo los consejos de D. Bartolomé G. Meliá, se empiezan a interesar por el aprendizaje del solfeo y se hacen cargo de la dirección musical.
En el periodo 1984-85 los primeros encargados de esta parcela son Dionisio Buñuel y Antonio Puelles, colaborando en ocasiones Romualdo Puelles. En esos momentos Dionisio Buñuel empezó a recibir clases de solfeo haciéndose cargo del montaje de las composiciones que D. Manuel Pardo tenia en su archivo además de trascribir las primeras composiciones hechas para la banda, esta labor a veces fue asumida también por Jorge Martín Puerto, que también ha tenido cierta relevancia en el campo de la composición para esta banda, dejando entre otras marchas como Azotes y Señor de Sevilla.
Durante este tiempo D. Manuel Pardo siguió vinculado a la banda hasta su prematura muerte (1991), dejándole sus últimas pinceladas como maestro, compositor (Ntro. Padre Jesús del Gran Poder) y como alentador para que siguiera su evolución musical.
Puestas ya las primeras pautas, algunas veces en solitario y otras veces acompañado de otros componentes Dionisio Buñuel sigue formando parte de la Dirección Musical en la actualidad.

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esde 1991/92 dicha labor comienza a compartirla con Francisco Javier González Ríos, destacado músico de la banda y destacado compositor, que alterna sus quehaceres de la banda con los estudios de música, llegando a cursar los estudios superiores de composición. En estos momentos se forma oficialmente la primera Dirección Musical, anteriormente se les denominaban responsables musicales. Juntos han asentado gran parte de las bases del estilo musical conocido como el de LAS CIGARRERAS y empiezan a consolidar la actual estructura musical de la Banda.
Han participado en la creación y puesta en marcha de la escuela de música que hoy día tiene la Asociación Ntra. Sra. de la Victoria. Otra faceta destacable en la que han trabajado, bien individualmente, en colaboración entre algunos de ellos o todo el grupo al completo, ha sido en la composición y adaptación de muchas de las obras mas celebres de esta banda.
En el año 1997 a este dúo se les unió otro componente y gran compositor de la Banda, Pedro Pacheco Palomo y pasados unos años David Álvarez García y Vicente Moreno Albaladejo formando el llamado Taller de Marchas “El Pentagrama”.
Taller de marchas El Pentagrama
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l Taller de Marchas de El Pentagrama es un proyecto que nace en el año 2008, con el objetivo de aumentar aún más el apoyo y calidad musical que los componentes de la dirección musical de la "Banda Grande" depositan en ella, mediante la unificación y centralización de todos sus conocimientos y experiencias en el mundo de la música cofrade.
El Taller tiene su sede en un despacho alojado en el interior del local de ensayos de la banda, donde cuentan con la ayuda de material informático para la edición y publicación de las partituras de todas las marchas de la banda.
Actualmente el Taller de Marchas El Pentagrama vela por la calidad de cada uno de los temas de la banda, invirtiendo su tiempo en numerosas reformas de cada una de las marchas, con la intención de que todo el repertorio siga evolucionando a la misma velocidad que lo hace la experiencia en la interpretación por parte de la banda.

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ambién cuenta con la responsabilidad en la decisión de las nuevas marchas que pasan a formar parte del repertorio de la banda, provenientes de personas de toda la geografía española que nos han hecho llegar su interés en que su creación sea parte de la historia de Las Cigarreras. Para estas decisiones se cuenta con la opinión y criterio de una representación de los músicos de cada voz de la banda.
El taller se encuentra formado en la actualidad por Pedro M. Pacheco Palomo, Vicente Moreno Albaladejo y Dionisio Buñuel Gutiérrez.
"Que nuestra música sea siempre en vuestros corazones"
Dionisio Buñuel
Nuestra dirección Musical
Desde aquí queremos agradecer…
- A Francisco J. González Ríos, pieza histórica en la historia de la banda aunque a día ya no se encuentra entre sus filas, le debemos entre otras la genial obra “Amor de Madre” (considerada como el himno de Las Cigarreras), “Pasión, Muerte y Resurrección”, “Eucaristía", “Refúgiame”… Dirigiendo la banda hasta allá por el año 2007.
- David Álvarez García nos demuestra sus dotes compositivas en marchas tan reconocidas como “Por Sevilla Coronada”, “Soberano en Getsemaní”, “La Trabajadora de Metal”… Y otras fuera del entorno cofrade como "Jackson Eternal" y la adaptación a cornetas y tambores de la obra flamenca "Yo soy gitano". Formande una parte importante de la dirección musical hasta el año 2011.
- Y formando dúo con Vicente Moreno Albaladejo nos han regalado elegantísimas composiciones como “Corazón de Jesús”, “Aromas de un Recuerdo” (dedicada en el XXV Aniversario de la Banda a Antonio González Ríos y a los demás miembros de la Dirección Musical) y la obra Rostros de Esperanza.
- De Dionisio Buñuel Gutiérrez destacaríamos la marcha “Maestro” homenaje, hecho marcha, a la figura de D. Manuel Pardo, “Resignación”, “Bendícenos Jesús”…
- En la extensa composición de Pedro M. Pacheco Palomo destacan obras como “Madre de Dios”, “En Tu Buena Muerte”, “Jesús en su Prendimiento”, “Prendidos a Jesús”, “Costalero del Soberano” (dedicada a Bienvenido Puelles)…
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odas estas personas han ido conformando lo que hoy se conoce como el estilo de Las Cigarreras, que por razones obvias no es una forma de componer, ya que en el se entremezclan los estilos de muy variados compositores, si no que es una forma de interpretar, bastante cuidada en sus detalles pero sin dejar de tener la impronta de una banda de cornetas y tambores enriquecida con otra serie de instrumentos que la han acompañado en mayor o menor medida desde sus inicios.







